domingo, 5 de octubre de 2008

Bajo el Volcan


Desde tiempos muy remotos la tradición literaria registra el uso dautores del Antiguo Testamento por inspiración divina, Noé fue el primer borracho de la historia. Cito el Génesis, 9, 20-21: "Noé, que era agricultor, plantó la primera viña. Bebió su vino, se emborrachó y se quedó desnudo dentro de la tienda". No cabe duda de que el hombre se la pegó y, a causa de ello, probablemente despertó resfriado de las bebidas espirituosas.El exceso de licor, aparte de adornar la biografía de algunos autores de fama universal, ha dado pábulo a incontables leyendas al igual que ha llenado los bares de escritores exitosos y frustrados

Bajo el Volcan es la historia de un borracho contada por otro borracho. Y es, como toda tragedia contemporánea, un balance de infortunios.

El Día de Muertos de 1938 es una jornada aciaga para el ex cónsul británico en México, Geoffrey Firmin, un hombre alcohólico, arruinado por los fantasmas de su mente y de su pasado y cuyos oscuros sentimientos de culpabilidad alimentan una soterrada voluntad de autodestrucción. Incapaz de reaccionar al regreso de su ex mujer, Yvonne, el cónsul deja que ella se acerque de nuevo a su hermanastro Hugh, trotamundos implicado en actividades políticas. Y durante las veinticuatro horas en que transcurre la novela, en un México que simboliza al tiempo el paraíso y el infierno terrenales, se suceden alejamientos, malentendidos y encuentros conflictivos, y hasta violentos, con personajes de toda índole. Un funesto augurio un indio moribundo al borde de un camino da la primera señal de alarma. Mientras Geoffrey, cada vez más ensimismado, naufraga lentamente en sus delirios etílicos ante los ojos de Yvonne y Hugh, éstos asisten impotentes a los estragos de su trágica caída.

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